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Cómo se desempolva una buena lesbiana
Ana Francis Mor
2012-06-05 09:16:47

Temas: Mitos, Familia

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Y llegó el momento. Después de 11 años de muerta mi madre me decidí a sacar del cuarto de triques un montón de recuerdos, que van desde mi cama de niña hasta su ropa. Me pasó de todo: estornudé por tanto polvo, vi fotos de la prepa en las que no me veo tan gorda como me sentía, lloré con una muñeca que era de ella cuando era chiquita, me reí cuando vi sus vestidos de fiesta estilo Rocío Banquells, y desempolvé unos vasos y un juego de té —con todo y jarrita— que guardé en la alacena para usarlos y verlos todos los días. Cuando ella murió no quise utilizar ni quedarme con nada. No sé si no quise o más bien no pude… Hasta ahora.

¿Cuánto dura un duelo? ¿Cuándo va a dejar de dolerme que mi madre no esté?

Sepasuchi.

La verdad es que eso de que mi madre haya muerto no tiene muchas ventajas. Sólo dos. La primera es que ya no me chinga. Porque, aceptémoslo, los padres chingan. Son el pretexto pa que exista el psicoanálisis. La segunda es que a la menor provocación pienso que mi madre estaría orgullosa de mí. Y como mi madre ya es solamente como yo y mis 500 años de cultura judeocristiana decimos que es, pues resulta muy útil que no esté ella para contradecirme, omitirme o seguirse de largo.

Pero la extraño, quisiera viajar con ella, platicarle de mi vida, que me viera en escena como me ven mis hermanas mayores, con su cara de que están viendo a la niña del kínder que va a salir con un disfraz sorpresa. Que estuviera cuando me premian, cuando me reconocen, que me presumiera con sus amigas. Consentirla, llevarla al cine, leerle en la playa.

Tengo 38 años. Hace 38 años mi madre tenía 38 años. Y en esta especie de espejo temporal que me resuena en el alma me he descubierto cada vez más parecida a ella, o por lo menos a esa ella que recuerdo de sus últimos años. en su disciplina, su ritmo, su manera de trabajar, de relacionarse con sus compañeras de trabajo, su modo de arreglar su casa, sus mascotas. Salvo el detalle de que yo no me peino ni me visto muy de mujercita que digamos, somos bastante parecidas.

La cosa es que además de tener muchas de sus cualidades y fortalezas, seguramente cargo con sus ausencias.

Sus agujeros existenciales. He ahí otra ventaja de que esté muerta: que no hubo tiempo de conocerle más y por lo tanto absorberle más.

Mi madre siempre quiso ser lo más importante en la vida de mi padre. Nunca lo logró. Porque al parecer esas cosas no se logran, no es buena idea desearlas ni pretenderlas, surgen de maneras románticamente chantajistas de comprender el amor. Pero están inoculadas, casi podría apostar que aparecen en el genoma humano.

Yo, por mi parte, siempre quise ser lo más importante en la vida de mi madre. Nunca lo logré… y sé, en mi cabeza sí sé que no es buena idea desear ser lo más importante en la vida de nadie, es demasiada presión, es absurdo, es insostenible, angustioso, egoísta, falso, humillante. Lo sé, ora nomás es cosa de des-aprenderlo y ya estoy hecha. Nomás desaprendo eso, mis traumas corporales, los sexuales, los sociales y lo que tiene que ver con que no logro su sazón ni tengo su magia para las plantas, y ya estoy armadísima para la vida. Pero voy a empezar por desaprender su forma de amar, que como quiera no le fue tan bien como para andarla replicando.

He ahí una desventaja de que mi madre esté muerta.

Que no puedo decirle: “Ma, desaprendamos esto, ándale. desapréndelo tú para que lo desaprenda yo, ¿va?”.

Acabé con el cuarto de triques. Ahora nomás están mis herramientas (que toda buena lesbiana debe tener, aunque sea una facha como yo que no las sabe usar), mis botes de pintura para retocar las paredes, clavos tornillos, alambre, una cantidad inusitada de pedazos de madera y unos Garfield de peluche como del 87 de los que de plano no me pude desprender.

Esta columna está dedicada a las personas que tienen hij@s. Padres y madres. Duerman tranquil@s. No se aterren por la posibilidad de que les vayan a heredar todos sus miedos y miserias a sus hij@s. Es un hecho que lo van a hacer, ni pex. Lo peor que les puede pasar es que les salga una hija como yo, pero por lo demás, todo bien.

Por Ana Francis Mor*
Twitter: @anafrancismor

* Cabaretera
y reina chula

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Comentarios

Cibernauta Anónimo 2012-06-21 12:50:36

Anónimo Término de leer y me doy cuenta de como es mi realidad, es muy probable que termine siendo como ella, como mi madre; con sus miedos y alegrías... Pero no pasa nada, hay que comenzar a des- aprender. *Me encanto
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