Bienvenido a eNeHache.com InicioReportaSección EditorialSección CuidateSección CulturaSección Ocio eNeHache.com Home Sección Vida Sección Que Hacer Sección Entorno
Nota

Papás gays: La bibliotecaria
Fernando Díaz
2012-01-06 10:18:35

Temas: Familia, Fuera del Clóset, Relaciones

Compártelo en: Compartir en Facebook Compartir en Twitter
Compartir por correoImprimir

Guadalupe estudiaba Derecho en la UAM Azcapotzalco. Para el último año de la carrera iba mucho a la biblioteca. La flechó quien le daba los libros, Rosa María, una mujer casada, 20 años mayor que ella. Fue hacia 1993 cuando el vínculo inició, pero debió pasar algún tiempo para que, como su pareja, le confesara que era madre de tres hijos. «No lo vi como un plus —reconoce Lupita—, pero tampoco como un “pero”».
  Rosa María encaró a su madre y le confesó su opción sexual. «Cuando se lo dije, se atacó —recuerda Rosa—. Me dijo: “en la familia hay rateros, prostitutas, maleantes, pero una lesbiana es el colmo”». Su mamá condenó por años la relación, hasta que el 12 de diciembre de 2000 llamó a Guadalupe para felicitarla por su santo. Murió un mes después.
—¿Cómo trataba a Guadalupe?
—No me invitaba a convivios para que no fuera con ella. La llamaba “la muchacha”, como si el nombre manchara sus castos labios.


Hugo, de 36 años, usa un piercing en la ceja, pulseritas, jeans. Vive con sus madres en la colonia Libertad, en Azcapotzalco. Cuando este programador en sistemas tenía 23, su madre aceptó que Guadalupe, dos años mayor que él, viviera con ellos. Si hubo conflictos, los desestima: «Le hacía caras, me molestaba esperar a que saliera del baño». Pero al instante matiza: «Al principio batallé mucho, pero ahora no tengo conflictos ni me azoto por mi familia “alternativa”».
Hugo me recibe en su cubículo de la UAM, al que entran dos amigas suyas a oír la entrevista. 
—No se espanten —les dice sonriendo.

«En la vida es inocultable lo ratero y lo pendejo —sostiene—; y yo diría que también la preferencia en el amor, como mis madres».
 Con Guadalupe, mamá por adopción, Hugo comparte libros, discute de política y acepta que ella asuma el rol de madre biológica: «Se encela de las mujeres con que salgo: le caen gordas, les hace el feo, le parecen tontas». Al mismo tiempo, tiene una “madre cuervo”, su mamá biológica: «Es amorosa: de las que sacan el álbum para presumir al niño».
—¿Cómo mira tu entorno a tu familia?
—La ignorancia hace que, por tener dos madres, me pregunten cosas como: ¿tienes SIDA?, ¿y tú eres homosexual?

Bisabuelas lesbianas
Guadalupe, abogada de 38 años, descarta tener hijos biológicos. «Veo la maternidad como una deformación del cuerpo», lanza esta mujer de gestos recios. Dirige con Rosa el Grupo de Madres Lesbianas, una AC que lo mismo imparte talleres acerca del cáncer cérvico-uterino que sobre la evolución del movimiento lésbico. 
—¿Cómo te sientes cuando los hijos de Rosa te dicen “mamá”?
—Como pavo real.

Manuel, el hijo menor, estaba predestinado: trabaja en el Instituto de las Mujeres del DF. Su afinidad con su mamá adoptiva es el mundo techie. Cambian música en el iPod, hablan de bandas, estudian sus celulares. Le ha pasado que cuates pregunten quién es la mujer que besa a su madre, pero haber cursado la prepa en un Centro de Educación Artística del INBA lo rodeó de tolerancia. Su resentimiento, en cambio, apunta a la ineptitud: «Me han llegado a decir: ¿llevas a tu novia a tu casa y no sientes feo que tu mamá la vea? ¿Y si le tira la onda?» 
—¿Cómo es ser parte de esta familia?
—Esta “letra escarlata” es una ventaja, te hace diferente y hasta podría inundarme de ego.
Nayet, la hija mayor de Rosa María, es madre de un niño y de dos mujeres. Una de ellas es Gabriela, la menor, que a su vez ya es mamá. De modo que Rosa María, a sus 58, y Guadalupe, a los 38, son bisabuelas.
—¿Cómo te sientes hoy con tu familia? —pregunto a Rosa.
—Muy feliz. Nos han discriminado, pero hemos hecho ver a la gente que tenemos valores, como una familia tradicional.


Al despertar, Rosa y Guadalupe tienen un “ritual íntimo”. «Pido al ángel de Lupita que la cuide y ella le pide lo mismo al mío. Te daría el nombre de los ángeles pero son sólo de nosotras». Ríe. Rosa suele trabajar en casa y Guadalupe en la oficina. ¿Quién cocina? Los padres de esta última salen al quite preparándoles la comida de la semana. Por la noche, ambas cenan, ven la tele y, dice Rosa María, «si queremos hacer el amor nos alcanza el día. Es la princesa azul que desde chica soñé».

 

Chilango.com: Da click para ver el material original

Me gusta me gusta (87) | No me gusta no me gusta (87) | Es agresivo es agresivo (87)

Comentarios

Cibernauta Plekito 2012-01-06 16:00:57

Un lindo artículo =), felicitaciones!!
  Me gusta me gusta (108) | No me gusta no me gusta (179) | Es agresivo es agresivo (156)
 

Nota(s):

  • Los campos marcados con * son obligatorios.
  • Recuerda que no está permitido el uso de ciertas palabras o ingresar comentarios que puedan ser ofensivos para los visitantes.

Nombre: *
Seudónimo

Título:

Comentarios:*

Acertijo:

VicaleSI
Generar otra imagen.

Registro | Iniciar Sesión

Ver Clasificados


Matrimonioslgbt.com -

Moovz -

GreenTV -

Encuesta LGBT 2020 -

Copyright © 2010 Visión Plena, S.A. de C.V. Todos los derechos reservados.