Esta noche se está estrenando oficialmente la obra Un Dios Salvaje, una tragedia tan divertida que se nos olvida que es eso, una tragedia, donde vemos como dos matrimonios jóvenes, tratan de resolver un conflicto que sus hijos pre-adolescentes tuvieron en la escuela. Qué terror ver a estas mamás y papás dejar fluir sus peores complejos, conflctos y frustraciones, cómo se cuestionan que sus hijos puedan tener actitudes violentas entre ellos, sin darse cuenta de que son la raíz de las mañas y actitudes de sus descendientes.
Cabe aclarar que está escenificada como una gran comedia física, que ya tiene un ritmo impresionante entre los cuatro protagonistas, que no paran de hacernos reír, ver como inicia la obra con un tono de limpieza y perfección, sin imaginar todo lo que ahí sucederá y cómo las risas de repente no dejan escuchar los diálogos.
Divertido también conversar al final sobre el reflejo que vimos los amigos que asistimos, de como nuestros padres tienen una o muchas de estas actitudes ahí reflejadas, y luego se quejan de los hijos les hayamos salido "raritos", pues caray con padres así, creo que lo menos es que seamos gays o lesbianas caray.
Un Dios Salvaje, presentándose desde ya en el teatro Fernando Soler en el DF, adaptación de la versión de la francesa Yasmin Reza, protagonizada divertida y atinadamente por Ludwika Paleta, Mónica Dionne, Rodrigo Murray y Flavio Medina. Dirigida por Javier Daulte y producción de OCESA.