“No hay vuelta de hoja: estudiar intensivamente para un examen funciona, pero poco. Lo mejor es repasar periódicamente los conocimientos“.
“Amanecerse” estudiando, aislarse para leer, redactar ensayos y cero distracciones como métodos de estudio. Todos conocemos estas fórmulas y las hemos aplicado alguna vez, pero la ciencia ha ido descartando uno a uno estos métodos que parecían irrefutables.
Durante la última década, una serie de investigaciones en torno a cómo funciona el cerebro ha definido las estrategias más efectivas para consolidar el conocimiento. Un artículo del diario La Tercera, de Chile, revela los avances de los científicos de ese país.
Cambiar de ambiente
Para estudiar una sola materia, lo mejor es cambiar de ambiente, es decir, pasar del escritorio a la sala o a la recámara o simplemente, caminar por el patio mientras se lee.
"El moverse es útil, ya que hace que el organismo libere neurotransmisores y catecolaminas que facilitan la llegada de sangre al cerebro", dice Sergio Mora, académico del Instituto de Ciencias Biomédicas de la U. de Chile.
Un experimento demostró que los universitarios que estudiaron una lista de 40 palabras en dos salas diferentes (una sin ventanas y estrecha, y otra amplia y con vista a un patio), obtuvieron mejor puntaje al enfrentar una prueba los de la habitación con vista que aquellos que estudiaron dos veces el listado en la misma habitación.
Remedios contra el olvido
Según dice a The New York Times el sicólogo Robert Bjork, de la U. de California en Los Angeles, "cuando el contexto externo varía, la información es enriquecida, lo que hace más lento su olvido".
Esto porque, además de procesar lo que se estudia, el cerebro registra el contexto: el espacio en que estamos, los colores, la luz.
Cuando la persona cambia de lugar está alterando el contexto y renovando así el "telón de fondo" de nuestra sesión de trabajo. Así se obliga al cerebro a realizar nuevas asociaciones con el contenido que estudiamos, es decir, el conocimiento se enriquece con los diferentes ambientes y esto lo ancla más fuertemente a nuestra memoria.
Mezclar contenidos
Si alguien está obligado a estudiar en un solo lugar, lo mejor es que mezcle contenidos. Dedicar un tiempo a una materia y luego cambiar a otra. Más tarde, incluso, a una tercera, pues esta estrategia eleva la retención del conocimiento.
Es lo que se observa, por ejemplo, en un estudio de la U. del Sur de Florida, publicado por la revista Applied Cognitive Psychology. Los estudiantes aprendieron a resolver ecuaciones de dos maneras: un grupo estudió cinco tipos de fórmulas alternándolas, mientras que el otro estudió en detalle un tipo, para después pasar al siguiente y luego al siguiente. Al otro día, al hacer una prueba, los que aprendieron la materia mezclando los tipos de ecuaciones obtuvieron un puntaje de 77%, mientras que los que iban una tras otra lograron sólo un 38%.
La explicación es simple: cuando se resuelve un problema, luego otro y otro, pero siempre del mismo tipo, ya conoce el procedimiento y es como andar en bicicleta, algo automático. Mientras que cuando el problema que sigue es distinto, de alguna manera desconcierta al cerebro, el cual debe encontrar un nuevo procedimiento para solucionar el ejercicio. Y esta es la forma, además, de cómo se presentan los problemas en una prueba de verdad: mezclados.
Al mezclar distintos contenidos, se obliga al cerebro a detectar las semejanzas y diferencias más profundas de las cosas y no sólo los aspectos más superficiales. Esto es habitualmente algo subconsciente, según los expertos.
Cuando la persona -obligada a estar en un solo ambiente- aprende lenguaje, obtiene el máximo rendimiento mezclando vocabulario, lectura y pronunciación.
Distintas formas de contenido
La premisa es sencilla: en lugar de que el profesor sólo exponga la materia, es preferible que use mapas (visual), bailes (kinestésicos) y lecturas (auditivas) para aprender sobre determinada cultura. Así el estudiante tendrá distintos caminos para recordar este contenido.
Espaciar el estudio
Si bien el estudio intensivo de una materia para salvar el examen del día siguiente puede servir, los expertos advierten que esto es como llenar a presión una mochila, que después de unas horas, se rompe y deja caer todo el material. Podrá obtener una nota regular, pero al pasar al siguiente curso no recordará ese contenido.
Pero si el estudiante se preocupa de ir guardando la materia en forma ordenada y pausada en su cerebro, retendrá el contenido por mucho tiempo. Muchos estudios demuestran que leer una materia una noche, volver a hacerlo el fin de semana y repetir esto dentro de una semana, mejora el recuerdo de largo plazo